PACIENCIA QUE MADURA
Más vale el fin de un asunto que su comienzo. Más vale la paciencia que el orgullo. Eclesiastés 7:8 En una generación que busca resultados inmediatos, Dios sigue trabajando de manera profunda y progresiva. Él no mide el éxito por la velocidad de los comienzos, sino por la firmeza de los finales. Muchas veces queremos llegar rápido al cumplimiento de las promesas, pero el Señor está más interesado en formar nuestro carácter que en acelerar nuestros procesos. En este mes de procesos y carácter, Dios nos invita a comprender que la paciencia no es una señal de debilidad, sino una evidencia de madurez espiritual . Mientras el orgullo empuja a adelantarse, la paciencia aprende a caminar al ritmo de Dios. Mientras la prisa exige respuestas inmediatas, la sabiduría espera el tiempo correcto. La identidad que Dios forma en nosotros no se construye en un instante. Se desarrolla a través de experiencias, desafíos, aprendizajes y temporadas donde aprendemos a confiar aun cuando no entendemos...