SIEMBRA CONSTANTE
Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. El que llorando esparce la semilla, cantando recoge sus gavillas. Salmo 126:5–6 Toda transformación verdadera requiere una siembra perseverante. En ocasiones sembramos oración, servicio, fe y esperanza sin ver resultados inmediatos. Hay temporadas en las que la tierra parece dura y el fruto parece lejano. Sin embargo, Dios nunca ignora una semilla sembrada en obediencia. En este mes de procesos y carácter, el Señor nos recuerda que muchas de las cosechas más valiosas nacen después de procesos prolongados. Las lágrimas no son evidencia de fracaso; muchas veces son parte de la preparación para una futura cosecha. Lo que hoy se siembra con esfuerzo y perseverancia mañana puede convertirse en testimonio de la fidelidad de Dios. Nuestra nación y nuestro territorio necesitan hombres y mujeres que no abandonen la siembra espiritual. Personas que continúen creyendo, orando y trabajando aun cuando todavía no vean el resultado...