FRUTO PERMANENTE
Toda rama que en mí no da fruto la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. Juan 15:2 Los procesos de Dios no siempre son cómodos, pero siempre tienen un propósito. Hay temporadas en las que el Señor trabaja áreas de nuestra vida que parecen estar funcionando bien, y aun así decide intervenir. Desde nuestra perspectiva, puede resultar difícil comprenderlo, pero Dios ve el potencial que todavía puede desarrollarse en nosotros. En este mes de procesos y carácter, aprendemos que la poda forma parte del crecimiento. Dios no corta para destruir ni para castigar. Él poda para fortalecer, para limpiar y para preparar una cosecha mayor. Lo que hoy parece una pérdida puede convertirse mañana en una multiplicación que solo era posible a través del proceso. Muchas veces agradecemos por los frutos visibles, pero olvidamos agradecer por la formación que los hizo posibles. Detrás de cada crecimiento espiritual hay temporadas de aprendizaje, corrección y transfo...