PROMESA CUMPLIDA
Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios. 2 Corintios 1:20 La fidelidad de Dios no depende de las circunstancias ni de los tiempos que atravesamos. Sus promesas permanecen firmes porque están sostenidas por Su carácter. Cuando el Señor habla, Su palabra tiene poder y propósito, aunque el proceso para verla cumplida requiera espera, perseverancia y fe. A lo largo de la Biblia encontramos hombres y mujeres que tuvieron que confiar antes de ver la respuesta. Abraham creyó antes de recibir la promesa, José permaneció firme en medio del proceso y muchos otros caminaron aferrados a una palabra que Dios había declarado sobre sus vidas. La fe no se sostiene en lo que vemos, sino en la fidelidad de quien prometió. En este mes de fe y milagros recordamos que cada testimonio de restauración, provisión y victoria es una confirmación de que Dios cumple Su palabra. Los milagros son recordatorios visibles de promesa...