Sobre Las Guerreras de Jesús

 

Mujer, hay batallas que se libran de rodillas.

Hoy te invitamos a levantarte en oración.
Juntas podemos batallar por nuestra vida, por nuestra familia, por nuestros hijos, por nuestro trabajo, por nuestros amigos, por nuestra sociedad, por nuestro país y por nuestro mundo.

Anímate, mujer, a interceder por las enfermedades, los problemas, el dolor y las cargas que muchas personas enfrentan cada día.
Oremos también por las generaciones que vienen detrás de nosotros, para que en sus vidas se cumpla el propósito divino de Dios.

Esta batalla espiritual es de todas las que creemos en Jesús como nuestro único Salvador.
Dios es uno solo, y escucha el clamor de cada corazón que se acerca a Él con fe.

Tenemos Sus promesas:

«Donde dos o tres se reúnen en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos».
«Todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán».

Entonces, ¿qué estamos esperando?

Dios nos ha dado las herramientas para enfrentar las dificultades que se presentan en nuestra vida. No dejemos pasar esta oportunidad. Alcemos nuestras voces al cielo y proclamemos victoria frente a toda adversidad.


Nuestra misión

Llegar, a través de la oración, a miles de personas necesitadas y vivir plenamente a la luz de la Palabra de Dios.


¿Quién es un intercesor?

Un intercesor es una persona que decide dedicar su vida a orar por otros, colocándose en la brecha por quienes necesitan ayuda.

Es alguien que siente en su corazón la carga por una situación ajena y la lleva delante de Dios.

Un intercesor busca una vida de profunda comunión con el Señor, dejando de lado su propio ego para clamar por quienes sufren.

Es quien se interpone entre Dios y aquellos que necesitan misericordia, clamando por perdón y restauración.

«Busqué entre ellos alguien que levantara un muro y se pusiera en la brecha delante de Mí a favor de la tierra…»
(Ezequiel 22:30)

Un intercesor también entiende que la vida espiritual es una batalla constante.
No luchamos contra personas, sino contra fuerzas espirituales, y por eso necesitamos vestirnos con toda la armadura de Dios.

(Efesios 6:12-18)


Nuestra propuesta

Te invitamos a unirte a quienes ya están clamando por aquello que solo la intervención de Dios puede transformar.

Porque muchas veces el Padre obra cuando alguien en la tierra decide clamar a Él con fe.

«Clama a Mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces».
(Jeremías 33:3)

Intercede delante de nuestro Señor por los necesitados.
Levanta tu voz en oración y declara que la luz de Dios es más fuerte que cualquier oscuridad.

Juntas proclamamos victoria en el nombre de Jesús.

Amén.

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