VEO UNA PEQUEÑA NUBE
A la séptima vez el criado informó: «Veo una nube pequeña como la palma de una mano, que sube del mar». Entonces Elías ordenó: «Ve y dile a Acab: “Prepárate y baja, antes de que la lluvia te detenga”». 1 Reyes 18:44 Elías había orado por lluvia después de un tiempo prolongado de sequía. El escenario todavía no había cambiado. El cielo seguía pareciendo vacío, la tierra continuaba desolada y la sequía había dejado sus marcas. Sin embargo, Elías sabía que algo estaba por suceder. Mandó a su criado a mirar hacia el mar una y otra vez. Seis veces volvió sin noticias. Nada parecía indicar que la respuesta estaba llegando. Pero Elías siguió esperando. A la séptima vez apareció una pequeña nube. No era una tormenta. No cubría todo el cielo. No parecía suficiente para cambiar la situación. Era apenas una pequeña señal en medio de un escenario que todavía hablaba de sequía . Pero Elías supo verla. Y aquí encontramos una verdad poderosa: la esperanza muchas veces comienza con algo pequeño...