03 abril 2012

Las mujeres y niñas de Afganistán necesitan de nuestra oración



RESCATAN A UNA NIÑA AFGANA TORTURADA POR SU MARIDO POR NEGARSE A PROSTITUIRSE


Afganistán, país tristemente famoso por su tradición de abusos contra la mujer, ha sufrido un 'shock' al conocer el caso de Sahar Gul, una niña de 15 años de edad. La joven ha sido torturada por su marido durante medio año por haberse negado a prostituirse.
Actualmente está ingresada en un hospital de Kabul con cortes y quemaduras en la piel, a la espera de ser enviada a la India para un tratamiento médico especializado. El presidente afgano, Hamid Karzai, ha asegurado que todos los que usaron la violencia contra la niña serán castigados y solicitó que el Ministerio del Interior investigue el caso escrupulosamente.
A pesar de que la edad legal para contraer matrimonio es de 16 años para una mujer afgana, el hermano mayor de Sahar no pudo resistir la tentación y la cambió por una dote que equivale a unos 5.000 dólares estadounidenses. Siete meses después la Policía recibió una llamada del tío de la niña que denunció ante las autoridades el estado crítico de la joven. "Estamos muy agradecidos al tío de Sahar Gul. Si la Policía no hubiera llegado a tiempo, ella habría podido morir", comenta Sediq Sediqi, portavoz del Ministerio del Interior de Afganistán.
Cuando la Policía acudió a la casa de la familia política de la niña en la provincia de Baghlan, al norte del país, la descubrió encerrada en un sótano. Su estado no dejaba duda alguna de que los últimos siete meses de su vida han sido un verdadero infierno. Tenía el rostro tumefacto por los golpes, heridas por todo el cuerpo y una falange arrancada. Le fueron arrancadas con pinzas también las uñas y trozos de piel. Según comunica la Policía, le apagaban cigarrillos en sus heridas y la torturaban incluso con una plancha caliente. Además, estaba privada de agua y alimentos. "Es un acto de violencia que no es aceptable en el siglo XXI", comentó el Ministerio del Interior.
Según la Policía, los parientes políticos de la chica se dedicaban a vender alcohol y estaban involucrados en asuntos de prostitución. Intentaron presionar a Sahar para que se prostituyera, pero ella se opuso. Entonces, acudieron a torturas salvajes para hacerle cambiar de opinión.
Han sido detenidas tres mujeres de la familia política de Gul, entre ellas su suegra y su cuñada. El marido, un efectivo del Ejército afgano, y el suegro de la joven han huido y se ha emitido una orden de captura contra ellos.
Las organizaciones defensoras de los derechos de la mujer en Afganistán estiman que, aproximadamente, un 57% de las niñas en el país se ven obligadas a casarse antes de llegar a la edad de 16 años. Un 87% de las mujeres afganas de todas las edades afirma haber sufrido violencia física, sexual o psicológica o haber sido víctima de matrimonios forzados, según cifras de Oxfam. Entre marzo de 2010 y marzo de 2011 la Comisión Afgana de Derechos Humanos de la ONU reportó 2.299 casos registrados de violencia contra la mujer. La Fiscalía presentó cargos oficiales solo en 155 de ellos.
Según la legislación afgana, una mujer no tiene derecho a abandonar la casa de su marido por su propia voluntad, aunque sufra abusos. En caso de atreverse a hacerlo, será entregada a la Policía y se arriesga a recibir una sentencia carcelaria. Y aunque se sometiera después a un descargo o una amnistía, salir en libertad supondría poner en peligro su vida. Le esperaría 'un juicio popular', el de los talibanes, cuyo castigo por haber 'deshonrado' a un hombre al haberle abandonado, sin duda alguna, sería muy duro.

AFGANISTÁN CONDENA A UNA MUJER A 12 AÑOS DE CÁRCEL POR HABER SIDO VIOLADA


Una mujer afgana ha sido condenada a 12 años de prisión por haber sido violada por el marido de su prima. Así es la justicia en este país, donde este tipo de casos es frecuente y la palabra de una mujer vale menos que la de un hombre.
Gulnaz tenía 19 años cuando fue violada y se quedó embarazada. Lejos de ser considerada víctima, ha sido condenada por adulterio. La única opción para que la joven evite la cárcel pasa por casarse precisamente con su agresor.
La mujer cumple condena en la prisión de Badam Bagh en Kabul junto a la hija de dos años que tiene fruto de la violación. En materia de derechos humanos poco ha cambiado en el país desde que EE. UU. inició su intervención en 2001 con el objetivo, según manifestó entonces, de ayudar a las mujeres afganas, entre otras cosas.
"Tenía ropa sucia por su trabajo en la construcción y los metales. Cuando mi madre salió, él entró en casa, cerró la puerta y las ventanas. Comencé a gritar, pero me hizo callar tapándome la boca con sus manos", confiesa la víctima.
Según la legislación afgana, la violación no es un delito. Sí lo es el adulterio, ya que las relaciones sexuales fuera del matrimonio están penadas con un mínimo de 5 años de cárcel. Pero eso no es todo, además de la condena Gulnaz sufrió amenazas por parte del agresor. La amenazó diciéndole que iba a ser asesinada por su familia por la vergüenza de haber sido violada.
Desde el punto de vista de la sociedad afgana, el casamiento con este hombre le daría a su hija una familia y restauraría su honor. Gulnaz está dispuesta a hacerlo, no parece tener ninguna otra alternativa.
"Me preguntaron si quería iniciar una nueva vida en libertad casándome con este hombre. Mi respuesta fue que un hombre me deshonró y quiero quedarme con ese hombre".

UTILIZAN A UNA NIÑA DE 8 AÑOS PARA EXPLOSIONAR UN PUESTO POLICIAL EN AFGANISTÁN


El sur de Afganistán ha sido protagonista de un atentado más indignante de lo habitual. Una niña de 8 años se explosionó cerca de un puesto policial de la región. Según el Gobierno afgano, a la pequeña la utilizaron los integrantes del movimiento talibán.
"Los talibanes dieron el bolso con una bomba a una chica de 8 años y le pidieron que la llevara al puesto policial", explica el mensaje oficial del Ministerio del Interior. "Al acercarse la niña a la policía, el bolso explosionó y la mató", dijo un portavoz del Ministerio.
Previamente era muy escasa la información sobre los impactantes casos de utilización de menores para realizar atentados.
El pasado 20 de junio las fuerzas de seguridad pakistaníes encontraron a una niña de 9 años que llevaba encima un chaleco con explosivos en una zona tribal fronteriza con Afganistán. La pequeña confesó en el interrogatorio que había sido secuestrada por insurgentes. Luego la obligaron a colocarse la mortal carga explosiva encima para utilizarla en un atentado contra un retén paramilitar en Pakistán.


Artículo completo en:http://actualidad.rt.com/actualidad/sociedad/issue_32771.html

LA HISTORIA DE HORROR DE UNA JOVEN AFGANA 


Una mujer afgana cuya cara fue mutilada por su esposo, un militante del Talibán, ha sido exitosamente operada y su rostro fue recuperado.

Artículo completo en:http://actualidad.rt.com/actualidad/sociedad/issue_15338.html

Según informa el rotativo The Independent, la historia de Aisha, una mujer de 19 años que pidió mantener su apellido en el anonimato, empezó hace unos 2 años. Un día justo antes de la medianoche, los talibanes tocaron a la puerta de la casa donde se refugiaba tras huir de la casa de su marido. La joven fue obligada a casarse como pago de un asesinato cometido por un primo de su padre.


Según cuenta Aisha, su esposo y sus suegros la pegaban constantemente y la trataban como una esclava; no le quedaba otro remedio que huir de casa. Al encontrarla, su cuñado la sostuvo mientras su esposo sacó un cuchillo con el que primero le cortó sus orejas y luego la nariz.


Tras el hecho, la joven se refugió en una localidad secreta protegida por militares y patrocinada por la organización no gubernamental “Mujeres por las mujeres afganas” en Kabul, la capital afgana.


La noticia de la mutilación de la mujer cruzó el océano y fue publicada en la revista Time, siendo su rostro portada de la misma.

Artículo completo en:http://actualidad.rt.com/actualidad/sociedad/issue_15338.html

Así, la historia de Aisha llegó hasta la Grossman Burn Foundation, una organización caritativa estadounidense dirigida por el especialista en cirugía plástica facial Peter Grossman. La fundación financió el traslado de Aisha y su familia a Los Ángeles.
Tras el feliz desenlace de su horrible historia, a la chica se le entregó el premio “Corazón Fuerte” (Induring Heart), recibido de manos de Maria Shriver, esposa del gobernador de California Arnold Schwarzenegger, informó The Independent.

LAS MUJERES AFGANAS SE VEN OBLIGADAS A GUARDAR SILENCIO


Una mujer afgana que debe elegir entre su hija y su familia… Una situación que viven muchas féminas en Afganistán. ¿Por qué las víctimas de malos tratos no pueden contar con la ayuda de las instituciones?


“Me siento tan sola. Mi marido me pegaba... Estoy enferma, mi hija también. Mis otros dos hijos están con mi marido”, dice una víctima habitual de malos tratos. Esta chica valiente se ha comprometido a dar la entrevista a nuestro canal. Ella está afrontando una situación que no se le puede desear a nadie: debe elegir entre su hijo y su familia. Su marido la echó de casa y ahora sus padres dicen que la aceptarán sólo si abandona a la niña que tuvo con él.


Su familia se oponía a la boda desde el principio. El novio era de otra tribu, ya estaba casado y tomaba drogas. Pero la joven, que entonces tenía 14 años, se escapó y se casó con él.


“Mis hermanos me querían matar. Tenía mucho miedo. Me han dicho que si vuelvo sola me aceptarán pero si llego con mi hija nos matarán a las dos. También tengo miedo de mi marido”, afirma la mujer de 24 años.


Ahora ella se esconde en un centro de acogida y no parece que nadie pueda hacer algo por ella.


 “Las mujeres se sienten desamparadas. Incluso raras veces cuando estos casos llegan a los tribunales, es imposible obtener justicia. El número de mujeres que han sido quemadas vivas ha aumentado en los últimos 6 o siete años. En particular, en las provincias de Herat o Kandahar. No ven ninguna salida a su situación”, insta Parvir Rahimi, Defensora de los derechos de la mujer.


Estos jueces afganos están examinando el caso de una joven que quiere romper su matrimonio, pero se lo prohíben. En la siguiente  audiencia un marido reclama el divorcio porque su esposa fue a visitar a sus padres sin que él se lo consintiera.


 “Aquí no hay fiscales mujeres y en la mayoría de las provincias tampoco mujeres policías o juezas. Cuando se le acusa de algo a una mujer, nadie la puede ayudar”, subraya Parvir Rahimi.


Los juristas afganos afirman que no pueden hacer más de lo que hacen por ellas. Los 30 años de guerra perjudicaron el sistema judicial afgano. En total, 15 jueces murieron y muchos tribunales fueron destruidos. Tenemos problemas con la plantilla y con el transporte. Pero en las áreas remotas la situación es aún peor. A menudo las cortes pueden hacer bien poco, especialmente donde la ley la establecen los caudillos militares.


“El orden y la seguridad ayudan a cumplir con la ley. En las zonas urbanas es más fácil. Pero en algunas aldeas la legislación es impracticable”, dice Abdul Malik Kamawi, director de Judicatura. Muchos jueces se niegan a trabajar ahí: los salarios son más bajos y hay menos seguridad.


 “Debemos aumentar los salarios de los jueces para que puedan vivir dignamente, concederles una vivienda, en particular, en las áreas rurales. Además hay que formarles y hacer públicas sus sentencias”, añade Mohammad Qaasem Hashemzai, viceministro de Justicia.


NIÑAS DE 8 AÑOS SON OBLIGADAS A CASARSE CON HOMBRES DE 60
Los derechos de las mujeres siguen marginados en Afganistán, pero en ningún ámbito esa desigualdad es tan chocante como en el viciado sistema judicial de este país.

La historia de Yasmin* es un ejemplo. La edad legal para casarse siendo mujer es 16 años. Pero cuando ella tenía ocho, su familia arregló su matrimonio con un hombre de 60, en una apartada localidad de la oriental provincia de Nangarhar.

Después de cuatro años de infelicidad, Yasmin huyó con un hombre de su aldea del que estaba enamorada.

Cuando la pareja fue detenida por escapar y volver a casarse, ella estaba embarazada. Tuvo a su hijo en prisión. Ya liberada obtuvo alojamiento en un refugio de Kabul, temiendo que su familia y su primer marido, ahora con 70 años, la localizaran y la mataran por el honor mancillado.

"El primer paso previsto es su divorcio, ahora tiene 18 años y tiene derecho a hacerlo", dice Huma Safi, responsable del programa de Mujeres por las Mujeres Afganas, una organización que ofrece refugio y asistencia legal y familiar.

"El segundo paso será conseguir un verdadero matrimonio con su segundo esposo, de quien ella está enamorada. El casamiento también permitirá reducir la sentencia de él. Y luego podrán vivir juntos", explica.

Cuando se llevó a cabo la segunda Conferencia de Bonn sobre Afganistán, el 5 de diciembre, las mujeres afganas batallaron para que se las escuchara, una década después de que la comunidad internacional se reuniera en la misma ciudad alemana para diseñar una hoja de ruta para que este país, arruinado por décadas de guerras, construyera sus instituciones sobre el fundamento de los derechos civiles.

Las prioridades de Bonn II, en el marco del retiro las fuerzas de la coalición internacional previsto para 2014, fueron la transición de la seguridad, las conversaciones de paz con el movimiento islamista Talibán y las futuras relaciones regionales.

El Banco Mundial alertó sobre la dependencia afgana de la ayuda internacional, que asciende a más de 90 por ciento de su presupuesto de 17.100 millones de dólares, y Bonn II fue una señal de los recortes que están practicando donantes.

Defensoras de los derechos de las mujeres afganas temen que sus proyectos sufran las consecuencias de esa disminución de recursos. Selay Gaffar, de la Red de Mujeres Afganas, tuvo solo tres minutos en la conferencia para pedir a los donantes que siguieran apoyando la defensa de sus derechos.

La declaración final de Bonn II relacionó brevemente la equidad de género con la Constitución afgana en materia de gobernanza y negociaciones de paz.

En los últimos años, las activistas lograron crear conciencia sobre los derechos de género y mejorar el acceso a la educación y a la salud de las mujeres, en especial en áreas urbanas.

También se establecieron refugios, que albergan por ejemplo a mujeres como Yasmin, liberadas de prisión que no pueden volver a su hogar por la estigmatización. Pero sus habitantes tampoco se sienten seguras allí ni tienen libertad de movimiento.

Una encuesta de Thompson-Reuters, divulgada en junio de 2011, ubicó a Afganistán como el país más peligroso del mundo para las mujeres por la violencia, la pobreza y la falta de atención médica.

"Entre 2001 y 2003 se prestó mucha atención a los derechos femeninos, pero luego disminuyó", indica Huma Safi. "Nuestra principal preocupación es no volver a la situación de hace 15 años. No solo a la del régimen del Talibán, tampoco a la de antes", apunta.

"En la guerra civil de los muyahidines, muchas mujeres fueron violadas", explica. "La gente estaba tan cansada del conflicto, que fuimos olvidadas por la comunidad internacional".

En vísperas de Bonn II, el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, perdonó a Gulnaz, una muchacha de 21 años violada y luego condenada por adulterio, que dio a luz en prisión a un hijo fruto de esa violación. Pero la gracia presidencial no es lo habitual.

La mayoría de las 700 mujeres recluidas en las sórdidas prisiones afganas fueron condenadas por adulterio o "zina" (relaciones sexuales entre personas no casadas), un castigo común por escapar de un matrimonio forzado o del abuso crónico. Muchas están detenidas con sus hijos.

"Hay dos tipos de casos, con un montón de variantes, que escuchas una y otra vez, observa Heather Barr, investigadora de Human Rights Watch (HRW), con sede en Nueva York.

"Unas son muchachas muy jóvenes obligadas a contraer matrimonio contra su voluntad y que escapan para evitarlo. A veces solas y otras con ayuda de un hombre, de quien no están realmente enamoradas", describe.

"Otra categoría son las mujeres casadas, casi siempre contra su voluntad, que sufren violencia doméstica por lo general física, pero a veces verbal", indica Barr. "Se escapan. Estos casos suelen convertirse en zina cuando hay un hombre acompañándolas", añade.

Según Barr, si bien todas las mujeres que entrevistó tenían abogado, la calidad de la defensa no era buena, y los juicios carecían de investigación y de pruebas. "A veces el hombre logra lo que quiere mediante soborno, pero ella no", apunta.

"La zina está en el Código Penal, pero la huida no. Cuando lo comenté a jueces y abogados, me respondieron que al escapar las mujeres se arriesgan a incurrir" en esa falta, relata Barr.

Gran parte de la población todavía apela a mecanismos tradicionales de justicia comunitaria fuera del sistema formal, según HRW.

En 2009, Karzai promulgó la Ley Chiita de la Familia, que incluía la autorización del matrimonio de adolescentes de 14 años y el derecho de los maridos a forzar sexualmente a sus esposas. Pero, tras protestas de la sociedad civil y la comunidad internacional, la norma fue modificada. Ese mismo año, el gobierno aprobó la ley de Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que penaliza actos como el matrimonio infantil o forzado y la violación.

Un análisis de la Organización de las Naciones Unidas sobre su implementación, divulgado en noviembre, señala: "Funcionarios del sistema judicial comenzaron a aplicar la ley en muchas partes del país, pero su uso constituye una ínfima proporción de la forma en que el gobierno atiende casos de violencia contra la mujer".

Mujeres como Zuhra* que siguen siendo condenadas. A los 12 años, vivía en Kabul cuando la casaron con un hombre mayor que ya tenía tres esposas. Este la obligó a prostituirse a diario hasta que la vivienda que habitaban fue allanada. Fue detenida y estuvo presa dos años. Ahora tiene 17 y vive en un refugio.

"Logramos que se divorciara, pero ahora quiere casarse otra vez. Tratamos de que entienda que tiene tiempo, no hay apuro", relata Huma Safi. "No la culpo, cuando salen fuera de prisión, sienten que con un marido estarán protegidas".

*Los nombres de las mujeres fueron cambiados para proteger su identidad.


Artículo completo en:http://actualidad.rt.com/actualidad/sociedad/issue_16257.html


Artículo completo en:http://actualidad.rt.com/actualidad/sociedad/issue_15338.html


Artículo completo en:http://actualidad.rt.com/actualidad/sociedad/issue_34387.html

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