04 mayo 2012

¿Por qué batalla un guerrero espiritual? Por las almas cautivas…



Junto al cuerpo de Adrián, un perro enfermo, un millar de insectos, desechos—unos reciclables y otros descompuestos que despedían un olor nauseabundo—y los comentarios despectivos de los transeúntes que iban de regreso a casa, presurosos por encontrar un autobús con puesto en el centro de Lima, nostálgica y colonial como una postal de antaño.

--Ese hombre huele muy mal, ¿qué hacen las autoridades, por Dios?—replicó una mujer de mala gana, sintiendo el frío de la noche que caía sobre la ciudad.

Nadie se preocupaba del joven, adolorido después de una fuerte golpiza, quizá propinada por una pandilla de la zona; querrían—tal vez—robarle los pocos soles que consiguió durante la jordana.

--Este no ha sido terreno fácil—me explicó el pastor Ricardo--. Acá hay droga, prostitución, homosexualismo. Son almas que se pierden. ¿La gente? Solo se limita a criticar. Usted sabe, ellos se sienten ajenos a la realidad--.

Él junto con varios creyentes de la iglesia, se habían dado a la tarea—meses atrás—de orar por el territorio que habitan los farmacodependientes y mendigos. Iban en la madrugada hasta el lugar para ungir con aceite las calles, paredes y sitios donde usualmente se reúnen a consumir marihuana y cocaína.

--Al principio corríamos peligro, porque nos amenazaban. Creían que éramos de la policía—relató María Hortencia--. Hoy día es distinto. Nos esperan. Les compartimos la Palabra de Dios y están ansiosos, dispuestos a cambiar--.

--La oración marcó la diferencia. Hoy día Satanás ha tenido que soltar todas estas calles, ¿ve? Hasta allá—interrumpió José Simón para mostrarnos varias cuadras en las que ahora están desarrollando avanzadas de evangelización.

Sus palabras calaron profundamente en mi corazón y las recordaba una y otra vez, mientras el avión se remontaba por los Andes, de regreso a mi amada Santiago de Cali: “La oración marcó la diferencia”. No es con gritería ni zapateo—como suelo decir—que vamos a desterrar a Satanás, sino librando batallas en oración. Ese es el cimiento de la Guerra Espiritual…

Millones van al infierno sin Cristo

¿Sabía usted que cada hora mueren aproximadamente 6.000 personas? Eso significa que precisamente, en este instante, han fallecido dos seres humanos…

Ahora, ¿cuántos de ellos, hombres y mujeres, partieron a la eternidad sin Cristo Jesús en su corazón? Pero sorpréndase más: cada hora nacen 15 mil niños y niñas, es decir, casi cinco por segundo; ¿a cuántos de ellos se les compartirán las Buenas Nuevas de Jesucristo?

El mayor reto que enfrenta la iglesia cristiana en todo el mundo radica en fortalecer sus acciones orientadas a proclamar las Buenas Nuevas por todos los medios. No obstante, la otra cara de la moneda estriba en que Satanás, nuestro adversario espiritual, se opone y gracias al pecado en sus diferentes manifestaciones, mantiene atados a hombres y mujeres.

Este es un aspecto que tenían muy claro los cristianos del primer siglo. El apóstol Pablo en su primera carta a los creyentes de Corinto, escribió: “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.”(2 Corintios 4:3-5, Reina-Valera 1960)
El objetivo central de la Intercesión y la Guerra Espiritual es la extensión del Reino de Dios a través de las Buenas Nuevas de Salvación.

A quienes me abordan con frecuencia, interesados en saber qué hay detrás del ministerio y si veo demonios hasta en la sopa, le explico como a usted hoy, que este no es asunto de “amarillismo” en el que utilicemos la ministración de liberación a los endemoniados para llamar la atención sobre la “unción que reposa en nosotros”. En absoluto. Hay un solo propósito: liberar a los cautivos y que, una vez libres de toda atadura demoníaca, reciban a Jesucristo en su corazón como único y suficiente Salvador.

¿Cómo libramos la batalla?


Esencialmente la Guerra Espiritual tiene como fundamento, la oración. No concibo a un guerrero espiritual que no interceda.

Comparto con usted una anécdota. En cierta ocasión, mientras viajaba en autobús de regreso a casa, un vendedor ambulante pidió a los pasajeros que le compraran una cruz en un material metálico de nombre extraño.

Insistía que la Biblia decía en “Mateo 5:7, ayúdate que yo te ayudaré”. Una y otra vez repetía lo mismo. Al término de su perorata, le invité a sentarse a mi lado. “¿Va a comprarme una cruz?”, interrogó. Le expliqué que le iba a traer claridad sobre algo que no dice la Biblia y es el “Ayúdate que yo te ayudaré”.

Pero, aparte del carácter anecdótico del incidente, es evidente que no podemos dar la batalla sin estar prendidos de la mano de Dios. Las dos cosas van de la mano. Sólo de esta manera podemos cumplir eficazmente el enorme compromiso que tiene la iglesia y que describe el apóstol Pablo:

“Aunque soy el más insignificante de todos los santos, recibí esta gracia de predicar a las naciones las incalculables riquezas de Cristo, y de hacer entender a todos la realización del plan de Dios, el misterio que desde los tiempos eternos se mantuvo oculto en Dios, creador de todas las cosas. El fin de todo esto es que la sabiduría de Dios, en toda su diversidad, se dé a conocer ahora, por medio de la iglesia, a los poderes y autoridades en las regiones celestiales, conforme a su eterno propósito realizado en Cristo Jesús nuestro Señor.”(Efesios 3:8-12, Nueva Versión Internacional)

Podemos tener los mejores templos, dictar las conferencias más motivadoras e incluso, ofrendar más allá de nuestras posibilidades, pero si no evangelizamos quien gana terreno es Satanás. No en vano Pablo alude a los poderes y autoridades en las regiones celestiales, al referirse a la proclamación de las noticias de Salvación como una prioridad.

Atando fortalezas mediante la oración


Como cristianos libramos la batalla contra el mundo de las tinieblas en oración. Identificamos el área en que vamos a compartir o el segmento poblacional al que buscamos compartir las Buenas Noticias de Cristo, y clamamos por ellos. Es una labor que nos corresponde como intercesores, en nuestra condición de hombres y mujeres que están recobrando los territorios sobre los que dominan Satanás y sus huestes por medio del pecado.

A través del profeta Ezequiel nuestro amado Dios expresó lo que espera de su pueblo: “Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo, y saque la cara por él para que yo no lo destruya. ¡Y no lo he hallado!.”(Ezequiel 22:30. Cf. Isaías 52.16. Nueva Versión Internacional)

Pregúntese ahora, ¿Cuántas veces ha intercedido por ese familiar reacio a la Palabra de Dios, el amigo o quizá vecino que se opone a los cristianos? Recuerde que no se interponen por voluntad propia sino que opera en sus vidas una atadura al pecado que les lleva a levantar una enorme barrera con todo aquello que les suena a Salvación y Dios.

No podemos eludir la tarea que tenemos delante. Hay poder en nuestras vidas, como ministros de Jesús el Señor, para conquistar territorios hoy en poder de Satanás y su ejército de maldad: “Tu pueblo reconstruirá las ruinas antiguas y levantará los cimientos de antaño; serás llamado "reparador de muros derruidos", "restaurador de calles transitables".(Isaías 58:12. Cf. Amós 9:11. Nueva Versión Internacional)

Cuando veo a un cristiano que ora, veo a un guerrero que se mueve en el poder de Jesucristo, a un vencedor.

Batallando en oración


La iglesia de la que el Señor Jesús me permitió ser co-pastor, ha entrado en la dinámica de pasar mucho tiempo en oración. Otrora los hermanos en la fe llegaban antes del servicio a conversar entre ellos. Pero se encontraban con una sorpresa: junto con mi esposa estábamos de rodilla junto a una silla, clamando a Dios.

Sin presionarlos, simplemente asumiendo una posición de liderazgo alrededor del tema de orar, dando ejemplo, muchos se fueron sumando progresivamente. Ya no llegaban a comentar sobre temas con los demás, sino a doblar rodilla en oración delante del Señor.

Es una forma de asegurar victoria en las jornadas de evangelización, y además, de sentar bases que fortalezcan nuestra autoridad como ministros de liberación.

El autor y directivo del Ministerio Internacional “Cristo para la Ciudad”, señala que: “Nosotros participamos en esta “espera” por medio de la oración. Se recomienda que nos humillemos y nos sometamos a Dios. No pretendemos saber mucho acerca de lo oculto, más bien nos especializamos en las cosas de la luz del Evangelio de nuestro Señor, en dependencia viva de Él por medio del Espíritu Santo. Pedimos al Señor que ponga en su corazón la carga de orar junto con nosotros y muchos otros, de manera que podamos “atar” o incapacitar al “dios de este mundo” el tiempo suficiente para que muchos oigan del evangelio, reciban el perdón y sean colocados entre aquellos santificados por la fe en Jesucristo.”(Huffman, Juan C. Manual de Oración Misionera Participativa. Cristo para la Ciudad, Costa Rica. Pg. 2)

Orar es un paso fundamental para atar los avances de Satanás y desatar a quienes se encuentran cautivos por la maldad. Por ese motivo Dios advirtió a Israel y también a nosotros, sobre la necesidad de asumir el lugar que nos corresponde como intercesores: “No han ocupado su lugar en las brechas, ni han reparado los muros del pueblo de Israel, para que en el día del Señor se mantenga firme en la batalla.”(Ezequiel 13.5, Nueva Versión Internacional) 


Pocos imaginan las tremendas batallas que debo librar contra Satanás y su mundo de tiniebla. Atacan de diversa forma, pero si usted y yo nos mantenemos firmes en Jesucristo, en oración, tenemos asegurada la victoria. El propio adversario espiritual tendrá que salir huyendo (Cf. Santiago 4.7)

El intercesor es clave en la extensión del Reino de Dios

Usted y yo como Guerreros Espirituales, debemos asumir nuestra posición de intercesores. Moisés, el patriarca hebreo, es el mejor ejemplo de un intercesor. Cuando se encontraba con Dios en la montaña, el pueblo decidió construir un becerrero de oro: “Al ver los israelitas que Moisés tardaba en bajar del monte, fueron a reunirse con Aarón y le dijeron:—Tienes que hacernos dioses que marchen al frente de nosotros, porque a ese Moisés que nos sacó de Egipto, ¡no sabemos qué pudo haberle pasado! Aarón les respondió: —Quítenles a sus mujeres los aretes de oro, y también a sus hijos e hijas, y tráiganmelos.”(Éxodo 32:1, 2. Nueva Versión Internacional).

Un pecado grave. Fruto de la superstición y de no haber tenido una experiencia personal con el Creador, fabricaron una imagen. Querían una imagen que los acompañara en la travesía por el desierto, hecho que despertó la ira de Dios:“Entonces el Señor le dijo a Moisés:—Baja, porque ya se ha corrompido el pueblo que sacaste de Egipto. Demasiado pronto se han apartado del camino que les ordené seguir, pues no sólo han fundido oro y se han hecho un ídolo en forma de becerro, sino que se han inclinado ante él, le han ofrecido sacrificios, y han declarado: "Israel, ¡aquí tienes a tu dios que te sacó de Egipto!".”(Éxodo 32:7, 8.Nueva Versión Internacional)

¿Qué hacer?¿Usted—en la situación de Moisés—qué habría hecho? Piense por unos segundos. ¿Lo hizo? Moisés actuó como todo creyente hoy día debe hacerlo: intercediendo. “Moisés intentó apaciguar al Señor su Dios, y le suplicó:—Señor, ¿por qué ha de encenderse tu ira contra este pueblo tuyo, que sacaste de Egipto con gran poder y con mano poderosa?¿Por qué dar pie a que los egipcios digan que nos sacaste de su país con la intención de matarnos en las montañas y borrarnos de la faz de la tierra? ¡Calma ya tu enojo! ¡Aplácate y no traigas sobre tu pueblo esa desgracia!.”(Éxodo 32:11, 12. Nueva Versión Internacional)

Moisés no era el que había pecado, sin embargo, intercedió por Israel. Satanás está muy contento de ver que dejamos a las almas que se pierdan. Las ata y, cuando hay lugar, se posesiona de sus mentes y de sus vidas. ¡Desde hoy no vamos a permitirlo! Recuerde que cuando intercedemos, tocamos el corazón de Dios: “Entonces el Señor se calmó y desistió de hacerle a su pueblo el daño que le había sentenciado.”(Éxodo 32:14. Nueva Versión Internacional)

Uno comentarista señala que “El verdadero carácter de Moisés se reveló en la respuesta que dio en oración cuando supo de la ingratitud y el rechazo del pueblo de Israel. Preocupándose por el honor de Dios y no el suyo, Moisés rogó a Dios que no destruyera a Israel. Luego de recordar el compromiso de Dios con Israel, Moisés expuso su vida por la de ellos --Salmo 106:23.”(Comentario “Dinámica del Reino”. Biblia de Estudio Plenitud. Jayford, Jack E., Editor General. Editorial Caribe, 1994. Pg. 114.)

¡La intercesión tocó el corazón de Dios! Satanás se llenó de mal humor aquél día. No quiso beber el café tinto que le ofrecieron, gritó a varios demonios que le fueron con chismes y tuvo que ver, desde el inmenso ventanal de su oficina, como un hombre—de rodillas—impidió la muerte de millares de personas en el desierto.

Usted y yo estamos llamados a hacer lo mismo. Clamar por las almas que se pierden. Batallar en oración contra Satanás y sus huestes, en la autoridad de Cristo, recobrando esos territorios que nos ha robado. ¡Tenemos asegurada la victoria!
Fernando Alexis Jiménez

Las fortalezas de las tinieblas se derriban en oración


La fuerza de los intercesores rompen hechizos, brujerías, maleficios y ataques del diablo


La tranquilidad de La Primavera, un barrio del occidente de la ciudad, se rompió el día en que un grupo de jóvenes comenzó a reunirse en la casa de la esquina. Llegaban furtivamente, tocaban a la puerta quedamente, mirando a todos lados, como quien no quiere ser descubierto. Cuando semi abrían el portón, pasaban dinero y recibían a cambio paquetes muy pequeños, que vecinos del lugar identificaban como estupefacientes. Luego se sentaban a consumir marihuana y otras sustancias.

--Santo Dios, definitivamente estamos a las puertas del fin del mundo--, se lamentaba doña Gilma, una venerable anciana, escandalizada por el desagradable espectáculo.

--Este lugar era tan distinto cuando no estaban esos hombres aquí vendiendo drogas--, se quejó Antonio, el dueño de la tienda más concurrida.

Rebeca y Javier compartían la misma realidad; sin embargo no murmuraban. Guardaban silencio cuando alguien venia a comentarle del asunto.
Un día alguien los abordó para pedir su firma. Estaban levantando un memorial a las autoridades para pedir la intervención en procura de erradicar ese foco de drogadicción. Ellos se negaron a hacerlo.

--Ustedes son insensibles. Pareciera que no les importa lo que está ocurriendo aquí--, riñó uno de los promotores de la iniciativa.

--Nosotros damos la batalla no en los estrados judiciales sino de rodillas, en oración--, explicó Javier--. Como cristianos evangélicos creemos en el poder ilimitado de orar delante del Señor--.
Les compartieron sobre algunos versículos que sustentaban la importancia de orar para reclamar territorios para Dios. Los promotores de las firmas se alejaron acusándoles de fanáticos religiosos.

La joven pareja de cristianos siguió en clamor, y pidieron respaldo de la iglesia. No pasó un mes antes que se produjeran dos cosas: de un lado, la mudanza de los dueños de aquél antro, y de otra parte, el retiro de los jóvenes drogadictos de la cuadra.

¡Se ganó la batalla por el territorio! Satanás se dio a la huida cuando le resistieron en oración.

¿Territorio en poder de Satanás?

Aunque muchas personas se resistan a admitirlo, Satanás tiene dominio de amplios territorios, tal como lo encontramos en el pasaje en el que nuestro amado Señor Jesús es tentado por el adversario: "Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares" (Mateo 4,8, 9).

Hay dos formas principales—aunque por supuesto no son todas—por medio de las cuales el diablo adquiere poder legal para dominar en un territorio. La primera, por el pecado del hombre, y la segunda, cuando las autoridades entregan y consagran una nación, una provincia, una ciudad o un territorio específico a las fuerzas del mal. Puede que lo hagan por ignorancia, pero igual, hay un terrible impacto desde la dimensión espiritual sobre la dimensión física, trayendo robo, muerte, disensión y ruina, entre otras consecuencias.

Para graficar la enseñanza, comparto con usted algunos ejemplos. Cuando Colombia se encontraba en el fragor de una confrontación internacional que se conoció como la guerra de los mil días. El 18 de octubre de 1899 altos representantes del gobierno propusieron consagrar el país al Sagrado Corazón de Jesús, de todos los estudiosos de la guerra espiritual conocido como un demonio. La ceremonia oficial de entrega del territorio vallecaucano se produjo el 22 de julio de 1902. Nadie desconoce, en el mundo, qué situación vive el país. ¡De nada sirvió tal ceremonia que no fuera para demonizar una nación en la que hoy priman el narcotráfico, la guerrilla y la violencia!.

Japón que es politeísta, donde se adoran toda suerte de deidades, ha experimentado ciclos –altibajos, diría yo—de prosperidad, ruina y estancamiento para reiniciar esa montaña rusa con graves efectos socio-económicos. ¡Los demonios tienen dominio de territorios amplios en la nación del sol naciente!.

Haití es otro vivo ejemplo de la demonización de un territorio. La historia reciente nos muestra de qué manera. En 1990 y rompiendo una larga trayectoria dictatorial, llegó al poder el sacerdote católico Jean Bertrand Aristide. Un año después, el 14 de agosto de 1991, pidió a un reconocido brujo celebrar una ceremonia vudú, entregando el país a deidades, en procura de un fortalecimiento social, político y económico. Fue todo un acontecimiento.

El 29 de septiembre de 1992, fruto de tal ritual, Aristide fue depuesto; volvieron los militares al poder y se cayó nuevamente en una profunda espiral de crisis. ¡Satanás pasó cuenta de cobro! Se han desencadenado fenómenos como la violencia, la muerte y la propagación de la promiscuidad sexual.

Finalizando el mes de octubre de 2009, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Dasilva aseguró en rueda de prensa que ni aún Cristo, haciendo una alianza estratégica con Judas, podría sacar el país de la crisis económica, social y de violencia por la que se encuentran atravesando. Y todos sabemos la razón: la propagación idolátrica que prevalece entre los brasileños, así como la marcada profundización de prácticas promiscuas que honran al adversario espiritual.
Cuando el diablo tiene dominio de un territorio, pone un velo sobre quienes lo habitan para que no reciban la Salvación de Jesucristo, tal como lo explicó el apóstol Pablo a los creyentes de Corintio en el primer siglo, y a nosotros hoy:"Pero si nuestro evangelio aún está encubierto, entre los que se pierden está encubierto, en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es imagen de Dios" (2 Corintios 4:3, 4).Una ilustración práctica la encontramos en los múltiples tropiezos que puso Satanás a los propósitos de Evangelización del apóstol Pablo y sus inmediatos colaboradores, en la ciudad de Éfeso. La metropoli, reconocida por ser centro de comercio pero también de idolatría e inmoralidad, se levantó a una cuando comenzaron a predicar, tal como lo relata el libro de Hechos, capítulo 19..

Como es natural, el diablo no quería perder esa fortaleza de maldad. Como recordará, fortaleza, tal como lo aprendemos en Efesios 6.12, es un lugar donde hay principados—que ejercen poder—y potestades—ejércitos demoníacos que obran desde el mundo espiritual, impactando el mundo físico--.

Llamados a conquistar el territorio

En nuestra cultura occidente siempre esperamos que los fenómenos que ocurren alrededor, tengan una explicación racional y científica. Los que no reúne estos dos requisitos, los desechamos o desestimamos.

Usted y yo en nuestra condición de soldados del Señor Jesús, estamos llamados a retomar los territorios en los que domina. La batalla no será fácil pero de antemano tenemos asegurada la victoria en Cristo: "Mira que te he puesto en este día sobre naciones, y sobre reinos, para arrancar, para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar" (Jeremías 1:10).

Tome nota de un hecho contundente: desde ya tenemos asegurada la victoria en Jesucristo (Cf. 1 Juan 4:4). No se puede concebir a un cristiano cómodamente sentado en las cuatro paredes del templo, mientras que alrededor el mundo se pierde sin la Salvación, fruto de los obstáculos que pone Satanás. Él no quiere perder el dominio en un área geográfica específica, porque bien sabe que no le corresponde sino a los hijos de Dios.

¡Es hora de recuperar el territorio perdido! La tarea no le corresponde a ningún otro que a usted y a mí, que somos cristianos comprometidos.

Derribe fortalezas en oración


¿Cómo derribamos las fortalezas que Satanás ha establecido en los territorios? Es una de las preguntas que me formulan con mayor frecuencia al término de reuniones y conferencias, y en la plataforma que tenemos disponible en la Internet.

La respuesta es una sola: resistiendo al diablo en oración. Así lo entendemos por las Escrituras, cuando entendemos que nuestra mayor fuerza y poder está en la oración: "Porque aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas"(2 Corintios 10:3, 4)

El apóstol Pablo enfatiza un poco más adelante: "Orad sin cesar" (1 Tesalonicenses 5.17).
El enemigo sólo sale en huida cuando le resistimos firmes, en oración, como anota el autor sagrado: "Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros" (Santiago 4.7; Cf. 1 Pedro 5:9).

Nuestro poder estriba en orar y depender del Señor. Comenzar a reclamar y declarar en Jesucristo que los territorios que por años estuvieron en poder de las fuerzas del mal, ahora le pertenecen a los hijos de Dios. ¡Los resultados le sorprenderán!

Es la forma más eficaz de retornar el dominio físico y geográfico de esta tierra que recibimos como heredad, en nuestra condición de hijos de Dios. No lo olvide: usted está llamado a asumir desde hoy su papel protagónico como soldado de Jesucristo. En Él tenemos asegurada la victoria, plena y absoluta.

Fernando Alexis Jiménez

¿Derrotar al diablo o ganar almas para Cristo?


Descubra cuál es el verdadero propósito de la Guerra Espiritual



A doña Julia le encantó la idea de involucrarse en la Guerra Espiritual. “Ahora hasta el diablo tendrá que salir corriendo”, le dijo a su esposo cuando terminó de leer la última página de un Manual que escribí sobre cómo ministrar liberación a una persona atada por las tinieblas y sentar las bases para que siga vivenciando esa libertad en Cristo.

Lo que no imaginaba era que, pararnos en la brecha para resistir al mundo de las tinieblas, demanda una íntima relación con Dios que nos fortalece, protege y guía en todo el proceso.

--Definitivamente este asunto de estar peleando contra los demonios no es lo mío—explicó la próxima vez que hablamos--. Prefiero desarrollar trabajo social en la iglesia--.

Igual que ella, muchos cristianos se dejan arrastrar por la novedad o quizá la búsqueda de poder sobrenatural, pero cuando comprenden por qué y para que libra la Guerra Espiritual, prefieren renunciar y dejar “quietecito al diablo”.

No es tiempo de salir corriendo


Estaban orando por los enfermos. El lugar estaba lleno, una verdadera multitud. El predicador elevaba la oración con los ojos cerrados y un gesto de solemnidad que se reflejaba en la quietud del momento. Y fue justo en ese instante que se manifestaron los demonios en una mujer. El orador miró aterrorizado y se hizo a un lado, espantado por la posibilidad de tener una confrontación…

¿Es tiempo de huirle al mundo de las tinieblas que está operando poderosamente en un mundo caído y en pecado como el nuestro? En absoluto. Satanás y sus huestes están vencidos y nos corresponde librar la batalla. ¡Es hora de levantarse en el poder de Jesucristo! El apóstol Pablo declaró que mediante la obra de Jesús en la cruz, la maldad fue vencida y que se levantó en victoria “…y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”(Colosenses 2.15)

Aunque haya quienes quieran ignorarlo, la batalla es real. Basta que mire alrededor y comprobará el aumento inusitado del ocultismo, que no constituye otra cosa que un avance de Satanás sobre la sociedad, sin importar el país, idioma o densidad poblacional. Y gobernando sobre el género humano, despliega su ataque contra el pueblo de Dios “Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales.”(Efesios 6:12, Nueva Versión Internacional)

La única alternativa que tenemos usted y yo, como siervos de Jesucristo, es librar la batalla y recobrar el territorio que nos robó el Adversario espiritual. Al fin y al cabo es una confrontación de poderes espirituales en la que Dios manifiesta Su soberanía a través de su pueblo escogido.

No permita que las almas se pierdan

En tanto estamos cómodamente abrigados en los templos, millares de personas en todo el mundo se pierden en la eternidad, sin Cristo en el corazón. Gracias al pecado en el que se encuentran inmersos, Satanás ha cegado su entendimiento, como explicó el apóstol Pablo. “Pero si nuestro evangelio está encubierto, lo está para los que se pierden. El dios de este mundo ha cegado la mente de estos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios.”(2 Corintios 4:3, 4. Nueva Versión Internacional)

Esa venda, que el enemigo ha colocado en hombres y mujeres, es la causa de que nuestras acciones evangelizadores no tengan—en apariencia—mayor desarrollo y eficacia. ¿Qué hacer entonces? Volvemos al mismo asunto: librar la batalla para que pongamos freno a Satanás y su ejército y de esta manera, al recibir las Buenas Nuevas de Salvación, las personas puedan vivir a plenitud, haciendo realidad el anuncio del Señor Jesús: “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.”(Juan 10:10. Nueva Versión Internacional)

La decisión de renunciar a los pactos o puertas abiertas al ocultismo y por tanto al mundo de las tinieblas, es de cada quien. Pero usted y yo, como militantes de Cristo, atamos las fuerzas de maldad para que el Evangelio pueda avanzar victoriosamente en la tierra.

Recuerde que el poder es nuestro, tal como instruyó nuestro amado Dios y Padre celestial al profeta Jeremías: “Mira, hoy te doy autoridad sobre naciones y reinos, »para arrancar y derribar, para destruir y demoler, para construir y plantar.”(Jeremías 1:10. Nueva Versión Internacional). Nuestro poder está en Jesucristo y, tomados de Su mano, libramos la batalla en oración, que limpia el terreno donde vamos a plantar el Evangelio.

La meta, ¿cazar peleas con Satanás?

Se equivocan quienes creen que la meta es cazar peleas contra Satanás para destruirlo. Ese no es el objetivo final de la Guerra Espiritual que libramos como militantes de Cristo, sino rescatar de la esclavitud a quienes se encuentran bajo el dominio de potestades y principados, rompiendo las maldiciones y ataduras mediante las cuales puede ejercer su gobierno.

Aun cuando el diablo nos venda la idea de que tiene poder, debemos recordar siempre que no solamente está vencido sino que su destino final es el mismo infierno, como escribe el apóstol Juan: “El diablo, que los había engañado, será arrojado al lago de fuego y azufre, donde también habrán sido arrojados la bestia y el falso profeta. Allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”(Apocalipsis 20:10, Nueva Versión Internacional)

Es importante tener muy claro cuál es nuestro propósito: librar las batallas de la Guerra Espiritual para frenar el avance de Satanás, recobrar el terreno que había tomado y abrir los ojos a hombres y mujeres para que conozcan el Evangelio de Salvación de Jesucristo.

Es tiempo de recibir a Cristo en el corazón

El paso más grande para avanzar hacia la victoria en los ataques que libra en contra nuestra Satanás, radica en recibir a Jesucristo como Señor y Salvador de nuestras vidas. Puede hacerlo ahora mismo, con solo decirle: “Señor Jesucristo, reconozco que he pecado. Gracias por darme la victoria sobre el pecado y la tentación, mediante la fuerza de tu Espíritu Santo. Gracias por morir en la cruz por mis pecados y abrirme las puertas a una nueva vida. Hoy te recibo en mi corazón como su único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Inscríbeme en el Libro de la Vida. Amén”

Si hizo esta oración, lo felicito. Su existencia será renovada. Comienza hoy un nuevo capítulo en su existencia. Ahora tengo tres recomendaciones:

1. Lea la Biblia. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios que le llevarán al crecimiento personal y espiritual.
2. Ore cada día. Orar es hablar con Dios. Nos permite tener intimidad con Él.
3. Comience a congregarse en una iglesia cristiana.

Fernando Alexis Jiménez

Si tiene alguna inquietud, por favor, no deje de escribirme ahora mismo  esmeraldaazul_2006@yahoo.com.ar.

Recobrando los territorios que robó Satanás




Insólito. Una palabra que resume lo que ocurría en la calle del muerto. Larga, angosta, con baches en el asfalto, como si se tratara de un trágico escenario después de un bombardeo en Beirut.

Ocurrió de todo desde accidentes de tránsito, pasando por crímenes agotados en la vida de incautos transeúntes, hasta incidentes de violencia intrafamiliar que estallaban de manera 
sorpresiva e inexplicable.
--Vivir en este barrio es un infierno--, comentó doña Mélida mientras se abanicaba con una revista, un atardecer caluroso y monótono como la función de un payaso triste.
--No creo que podamos hacer mucho—le respondió su marido, mirando en la distancia a dos niños que jugaban a la pelota, despreocupados de todo y de todos.
--Sí, pues no podemos quedarnos quietos mientras que este sector que me vio crecer, otrora tranquilo y amañador, año por año se deja ganar terreno por la maldad—interrumpió la nieta.
--Tú y tus cosas de religión---cuestionó la abuela, arrugando el ceño y mirándola a través de los anteojos, gruesos y grandes como lentes de telescopio.
--No, abuelos. No es asunto de religión. Es simplemente recobrar el terreno que nos ha venido ganando Satanás—explicó la muchacha. Había logrado captar la atención de los ancianos.
--Tonterías de fanáticos religiosos—desestimó su abuelo con el característico movimiento de mano, que igual denotaba indiferencia o desdén.
--Te equivocas, abuelo—dijo ella.—Nos movemos en dos dimensiones: una física y la otra espiritual. Y la espiritual ejerce influencia en la dimensión física. Es la mejor explicación para lo que está ocurriendo en la cuadra. Tanta violencia y muerte no son algo lógico--. La joven ponía énfasis en cada una de sus palabras.
--Déjala que nos explique…--salió al paso la abuela cuando adivinó el deseo de su marido, de irse hacia la sala. Tantos años de compartir la vida juntos le permitía casi anticiparse a lo que haría él.

Hablaron por largo rato. La chica les detalló qué decía la Biblia al respecto. Ella comenzó orando, inicialmente en la soledad de su cuarto, en procura de recuperar el territorio en manos de Satanás. En menos de tres semanas otros cristianos comprometidos, se sumaron a su tarea, haciendo caminatas de oración y clamor, ungiendo todos los rincones y fachadas de las casas con aceite.

Aunque muchos se reían al verlos, no pudieron ignorar los cambios que se produjeron en el sectgor. Los índices de violencia se redujeron dramáticamente y dos antros que funcionabamn cerca, cerraron sus puertas. Ni siquiera los propietarios podían explicar qué los impulsaba a moverse a otro lugar. ¡Los cristianos retomaron el control de la zona!

La lucha de dos mundos

Aun cuando muchas personas se resistan a aceptarlo, se libra una batalla entre dos mundos con características particulares: el físico y el espiritual. Y desde los dos, hay una interacción. En cierta ocasión el Señor Jesús, al recibir la declaración del apóstol Pedro sobre su divinidad, le dijo: "Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo" (Mateo 16:18-20).

Esa prerrogativa fue dada a los cristianos. Desde la dimensión material en la que nos movemos usted y yo, impactar la dimensión espiritual. Si clamamos, que lo hacemos desde la dimensión física, recibimos respuesta desde la dimensión espiritual, proveniente de Dios (Cf. Mateo 6:10). Igual cuando se trata de impactar las huestes de maldad. Si bien es cierto lo hacemos desde la dimensión física, Satanás y todos sus secuaces tienen que darse a la huida porque les estamos golpeando a través de un mecanismo poderoso como es la oración.

Cuando los cristianos tomamos conciencia de esta realidad, se producen unos cambios extraordinarios en el medio que nos circunda. ¡Podemos recobrar los territorios que nos robó Satanás con sutileza y engaño! Piénselo: su nación, su provincia, su ciudad e incluso, el sector que habitan, pueden ser gobernados plenamente por Jesucristo si desde ya nos damos a la tarea de enviar en derrota todas las huestes de maldad que hoy dominan como consecuencia del pecado del género humano (Cf. Santiago 4.7)

Debemos tomar posesión de los territorios

Cuando Dios nos concede algo, por ejemplo nuestra familia a quienes somos creyentes, debemos obrar en fe y posesionarnos de todo cuanto nos fue legado. Declararlo con las palabras y creerlo con el corazón.

Encuentro una excelente ilustración de este punto cuando se produce la muerte de Moisés y Josué—su más cercano colaborador—es encargado de llevar el pueblo de Israel a la tierra prometida. Dios fue explícito cuando le transfiere la misión pero a la vez, el poder y la autoridad: "Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio" (Josué 1:2-4).

En el pasaje Dios declara que todo territorio que pisaran—es decir, de los cuales tomaran posesión—lo entregaba en su poder. El asunto no solo era que dijeran: "Esa tierra nos pertenece", sino que tomaran posesión de ella. Que dieran la batalla, no en sus fuerzas sino en las del Señor.

Piense por un instante en el territorio que habita: ¿Hay violencia?¿Drogadicción?¿Promiscuidad sexual?¿Muertes?¿Brujería? Ahora, en el plano personal: ¿Enfrenta obstáculos?¿Ataques en su vida espiritual? Y, qué decir de su familia: ¿Se dificulta que su cónyuge, hijos y familiares reciban el mensaje de Salvación?¿Alguno de sus allegados está sometido a las drogas o aun comportamiento moral riesgoso?

Si es así, mi pregunta obligada antes de proseguir con el Estudio Bíblico es: ¿Qué está haciendo usted para recobrar ese territorio que Satanás ha robado con engaño y sutileza? Es suyo, como lo es su familia y las bendiciones prometidas por Dios para su existencia—por ejemplo--, pero por asumir una actitud pasiva frente al asedio y ataques del adversario espiritual, ha cedido espacios que hoy debe recobrar. ¡La batalla será victoriosa porque no vamos a pelear nosotros solos, sino con Jesucristo como nuestro poderoso capitán!
Tenga presente que Dios le dijo a Josué y también a nosotros hoy, que es necesario tomar posesión del terreno. No resignarnos sino tomar lo que nos pertenece. Dar la batalla desde el mundo material, impactando la dimensión espiritual. ¡Toda atadura debe romperse!

Creer y obrar, clave para materializar las promesas

La guerra espiritual tiene dos cimientos muy valiosos. El primer creer en las promesas de Dios. El segundo, actuar. Están estrechamente ligados. Por ese motivo Josué y los israelitas se decidieron a avanzar en esa dirección: creer y obrar. Cruzar el río Jordan era un primer obstáculo. Dios les prometió que al tomar posesión, es decir, cuando sus pies tocaren las aguas, se produciría el milagro. "Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón" (Josué 3:13).

Sin duda para muchos debió ser aterrador tener ante sus ojos la majestuosidad de este enorme río. Pero ¡Creían lo que Dios les anunció! Por eso recibieron la victoria al atravesar lo que había sido una enorme mole de agua: "Y aconteció que cuando los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová subieron de en medio del Jordán, y las plantas de los pies de los sacerdotes estuvieron en lugar seco, las aguas del Jordán se volvieron a su lugar, corriendo como antes sobre todos sus bordes" (Josué 4:18).

Su familia, las propiedades, el trabajo, el sector que habita, la ciudad y la nación, son para Cristo. Le corresponde a usted tomar lo que es suyo. No permita que Satanás siga usurpando lo que el Señor le otorgó. No se conforme. ¿Por qué ver a sus hijos inmersos en drogas, su matrimonio en ruinas, los recursos económicos yéndose al drenaje y la sociedad en la que usted se desenvuelve sumida en el caos?

Territorios ganados mediante guerra espiritual

Llegado el momento decisivo, los israelitas con Josué a la cabeza, libraron una batalla pero no en la dimensión física sino espiritual. ¡Y conquistaron Jericó! Recuerde que tal como lo relata el capítulo 6 del libro de Josué, era una ciudad bien cerrada para evitar incursiones del enemigo (versículo 1).

La urbe, ubicada en el valle del Jordan (Cf. Deuteronomio 34.1, 3), a unos 8 kilómetros del mar Muerto, era estratégica porque permitía el dominio de un amplio territorio. Los historiadores señalan que los muros tenían una altitud de 9 metros y 2 metros de espesos. Una auténtica mole de piedra. Sobre las murallas había viviendas. Y sus moradores estaban preparados para dar la batalla.

Frente a esta realidad tangible, los israelitas concebían la posibilidad de entrar por la fuerza, aunque por supuesto, muchos debieron verse asaltados por el temor y el desánimo. Pero Dios les enseñó una estrategia diferente, que nosotros en nuestro tiempo definimos como plan de guerra espiritual: "Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante" (Josué 6:2-5).

Sonaba ilógico, pero Josué y los israelitas emprendieron la batalla con las armas más inverosímiles, tratándose de un reto tan grande como era conquistar una ciudad fortificada: rodear el terreno tomando posesión de él, elevar sonidos de guerra—que no es otra cosa que la oración del pueblo en procura de un hecho que rompa toda explicación--, depender del poder de Dios, y finalmente: proclamar victoria.

Piense por un instante en el territorio que habita, en su propio hogar, las finanzas personales… y tantos otros espacios que son suyos, que le corresponden, y que llegó la hora de retomar en el poder, la autoridad y la unción de Jesucristo.

Al séptimo día de estar rodeando y posesionándose del terreno, dieron la última batalla espiritual: "Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó, El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron" (Josué 6.20).

Por supuesto que Satanás tratará de disuadirlo diciéndole a su mente que sólo es una exposición de un fanático religioso. Incluso, es probable que le siembre semillas de dudas. Comprensible porque Él quiere seguir en control de los territorios, de ciudades, de hogares y de finanzas personales. ¡No le crea! Créale a Dios.

Entre 1907 y 1952 arqueólogos europeos y norteamericanos realizaron excavaciones en Cisjordania, donde se ubicaba Jericó. Los estudios a fondo que realizaron, corroboraron que los muros en efecto cayeron, tal como lo evidencian restos de piedra y argamasa desenterrados. Se produjo una implosión, es decir, la estructura cayó de adentro hacia afuera. Precisan que los cimientos no fueron minados y el desplome se debió probablemente a un terremoto. Hay evidencias además, que paralelamente debió producirse un incendio al interior de la ciudad.

Tres círculos divinos de protección

La Biblia es clara cuando enseña que Dios ha definido círculos de poder para proteger nuestra vida, nuestra familia y nuestras posesiones. El mismo Satanás debió reconocerlo, hablando del patriarca Job a quien él no podía atacar. El adversario lo admitió ante el amado Padre celestial: "Satanás replicó:—¿Y acaso Job te honra sin recibir nada a cambio? ¿Acaso no están bajo tu protección él y su familia y todas sus posesiones? De tal modo has bendecido la obra de sus manos que sus rebaños y ganados llenan toda la tierra. Pero extiende la mano y quítale todo lo que posee, ¡a ver si no te maldice en tu propia cara!" (Job 1:9-11, Nueva Versión Internacional).

Ah, sin duda estará pensando cuidadosamente en lo que hemos estudiado y en una realidad para su vida: desde el mundo material impactamos el mundo espiritual haciendo guerra espiritual (Cf. Efesios 6.12). Por ese motivo, hoy es el día para que cierre toda puerta que haya abierto a la maldad y comience a recuperar territorio en su ciudad, en su hogar, en su vida personal y sus finanzas.

Adelante. No se detenga. ¡Usted nació para tomar la victoria en Cristo! Jamás lo olvide: Satanás está derrotado. Usted, como hijo de Dios, es el vencedor.

 Fernando Alexis Jiménez 


03 mayo 2012

LO QUE LOGRAMOS CON LA ORACIÓN PARA LA GLORIA DE DIOS: La beba del milagro cumple un mes y sigue luchando

Adriana, la madre de Luz Milagros acaba de difundir la foto de ella con la beba.
El milagro cumple hoy un mes. Quien lo cumple, en verdad, es Luz Milagros Verón, la beba chaqueña a la que los médicos dieron por muerta y enviaron a la morgue a sólo minutos de haber nacido. Los 30 días de vida de la pequeña transcurrieron en la terapia intensiva de Neonatología del Hospital Perrando de Resistencia, excepto aquellas primeras 12 horas que pasó encerrada en un ataúd y a muy bajas temperaturas hasta que fue rescatada por sus padres. Hoy, aunque su estado sigue siendo comprometido, será un día de celebración.

“Mi hija está muy bien. La gente que atiende a los prematuros me dijo que acá es una costumbre festejar con una torta cuando los bebés llegan al kilo de peso. Yo espero que sea un festejo doble: por el mes de vida y por su primer kilo ”, dice Analía Boutet, con la voz esmerilada por el cansancio.

Es probable que ocurra como lo desea. Luz, que nació con 780 gramos, viene ganando 20 gramos por día, y el registro de ayer fue de 980 gramos. Todavía se mantiene con asistencia mecánica para poder respirar, pero Analía dice que ese apoyo “es mínimo”.

La beba vive gracias a que la noche del 3 abril Analía quiso ver el cuerpo de su hija, casi 12 horas después de que la dieran por muerta. De una heladera de la morgue sacaron el cajón. Fabián Verón, su marido, desclavó la tapa y ella se encontró que la niña se movía. La felicidad desbordante de los primeros días dio paso a la angustia y luego a la esperanza. Luz Milagros estuvo cerca de la muerte hace dos semanas, cuando sufrió un paro cardiorrespiratorio. Los médicos pudieron reanimarla, pero surgieron complicaciones derivadas de su condición de prematura (nació a las 26 semanas).

Los partes médicos continúan hablando de un cuadro grave. Pero Analía y Fabián están convencidos de que saldrá adelante . Ellos celebrarán el primer mes de la beba con una cadena de oración. Invitaron a que a las 10, en el hospital, personas de todos los credos se reúnan a rezar una plegaria. Se aferran a cada detalle alentador para darse fuerzas. “Hace dos semanas que está estable, sin cambios malos”, apunta Analía. “Tenemos fe en Dios, y creo que por eso no me caigo. Después de lo que pasó, para mí todo es bueno”, dice.

La otra buena noticia es que luego de un par de intentos fallidos, Luz está volviendo a recibir una dosis diaria de leche materna. Son los mejores momentos del día para Analía: tenerla unos minutos en brazos y ver que su hija recibe el alimento que ella le brinda. “Noto que reacciona más, aunque dicen que puede ser el efecto de los anticonvulsionantes”, cuenta.

Desde hace un mes, el hospital se volvió para Analía su hogar. Allí llega a las seis de la mañana y se retira bien entrada la noche. Cuando no aguanta más, duerme en un banco. Siempre recibe muestras de cariño de desconocidos. “Una mujer policía se me acercó y me dio una muñeca de patas largas. Me dijo que me la daba porque soñó con Luz ya grande, y vio que va a ser flaca. Me prometió que cuando la nena cumpla un año me va a contar el resto”, relata, con una sonrisa tenue.

Durante el día, Fabián cuida de los otros cuatro hijos del matrimonio: Ramiro (5), Camila (8), Micaela (9) y Santiago (12). Otros familiares ayudan para que los padres de Luz puedan estar más pendientes de la beba, a la que sus hermanos sueñan con tener en su casa de una vez. Para que eso pueda suceder, todavía falta mucho. Una batalla intensa y larga que Luz enfrenta con una tenacidad asombrosa. Como si supiera que la pelea es a todo o nada.

Jóvenes evangélicos inician campaña de educación y concientización vial


Argentina.- La iniciativa surgió esta vez del grupo de Jóvenes Guederey de la Iglesia Evangélica Tiempos de Cambio que conduce el pastor José Gil, que preocupados por el alto índice de accidentes que se registran en las calles y rutas de Malargüe decidieron comenzar a desarrollar campañas de educación y concientización vial.

Susana Muñóz, líder del grupo comentó que “la campaña que ya dio inicio y que continuará a lo largo del año, empezó con la entrega de calcomanías que informan sobre la importancia de respetar la señal PARE, una de las señales que menos se respeta, pero que al momento de ordenar el tránsito y prevenir accidentes es una de las más importantes".

Susana Muñóz agregó también que “a la campaña en esta primera instancia ya se sumaron la Policía Vial y la Policía Infantil de Malargüe y el grupo de jóvenes de la Granja Educativa de la Dirección de Acción Solidaria de la Municipalidad de Malargüe, esperando que en la próxima actividad que estará enfocada a las señales viales en el ingresos a las escuelas sean los padres, los alumnos y los maestros quienes se acoplen, ya que según la policía y la misma gente en estos lugares también existe la indiferencia al momento de respetarlas”.

Romina Gil, integrante del Grupo Guederey puntualizó que “la gente al momento de recibir la calcomanía no dudaba en ponerla en su auto, luego de leer la inscripción que dice Gracias por respetar las señales de tránsito,salvas tu vida y también la mía, la cual ejemplifica la importancia de respetar las normas de tránsito, mientras que otros solicitaban que continuáramos con esto, por que vieron en los jóvenes la oportunidad y la fuerza para concientizar a muchos automovilistas sobre todos los puntos que posee la ley de tránsito y que al respetarlos se evitarían muchos problemas”

Romina aprovechó para agradecer a toda la comunidad, ya que comerciantes del medio se acercaron hasta los lugares donde estaban realizando la campaña para donar implementos para automóviles, lo que serán sorteados entre los que recibieron las calcomanias.

AcontecerCristiano.net

02 mayo 2012

Llaman a 10.000 jóvenes a un día de oración por Inglaterra



Urban Saints y Soul Survivor, son son algunas de las organizaciones que están detrás de una campaña que busca movilizar a 10.000 jóvenes cristianos para que oren por su nación.

Alrededor de 80.000 personas se espera que asistan a la Jornada Nacional de Oración y Adoración () en el estadio de Wembley en Londres el 29 de septiembre.

Los organizadores tienen la iniciativa de extender la invitación a los cristianos y a todos jóvenes cuanto sea posible.
Phil Hulks, director de desarrollo de clústers de Urban Saints, dijo: “Estamos tratando de trabajar juntos con todas las organizaciones nacionales de la juventud, las denominaciones y festivales para invitar a los jóvenes a que se unan en Wembley.
“Creemos que Dios nos ha encargado de llevar la visión para la reactivación y llamar a la juventud de nuestra nación para levantarse a lo que Dios los está llamando en este momento.”
La iniciativa de la juventud Unidos con el apoyo también de ser Soul Survivor bienestar, esperanza Revolución – la corriente de la juventud de la esperanza junto, LZ7 y el grupo cristiano.
The United, Soul Survivor, Hope Revolution, HOPE Together, and Christian group LZ7 se han unido a esta iniciativa de clamor por Inglaterra.
Phil Timson, director de Hope Revolution dijo que Wembley 2012 se pudo construir sobre una base clave para la futura misión del Reino Unido.
Wembley está siendo bienestar 2012 Organizado por el Día Global de Oración de Londres, que ha llevado a miles de personas a eventos de oración en el West Ham.


Para la GLORIA DE DIOS evitan con donaciones que una pequeña iglesia se convirtiera en una taberna


Gaston, Indiana.- Una pequeña iglesia de Gaston, necesitaba un milagro para evitar que su templo se convirtiera de nuevo en una taberna al parecer habían adquirido el local que antes había sido un bar.

“Los documentos fueron firmados ayer”, dijo muy alegre Michael Osborne, pastor de Gaston Community Church.

La taberna había estado cerrada, pero cuando pasó el local a manos de la iglesia, esta incluyó una cafetería, un centro comunitario con equipos de ejercicio y una biblioteca. La congregación se mudó al edificio en septiembre del año pasado, los miembros comenzaron a limpiar el lugar para acondicionarlo para los servicios de adoración a Dios.
Sin embargo, a mediados de marzo de este año, el esfuerzo de la iglesia para comprar el edificio se estancó, por lo que el Estado, la amenazó con recuperar la posesión del local para luego venderla a un comprador que convertiría el templo nuevamente en un bar.
Fue entonces cuando Osborne, hizo una llamada para pedir ayuda y su historia fue publicada en en el The Star Press, al darse cuenta la gente del pueblo comenzó a acercarse a Osborne con donaciones.
“La gente se acercó y me dieron 10, 20, y hasta 50 dólares”, dijo Osborne.
Una pareja que había fracasado intentando dar el diezmo, se puso en contacto con el pastor y le entregaron un cheque de 2.000 dólares.
Otro donante memorable, fue un niño de unos 8 años que le llevó a la congregación 3 dólares.
“Él dijo, esto es todo lo que tengo, pero le ayudará”, recordó con emoción Osborne. “Dentro de tres días, tenía 5.000 dólares”.
Otra ayuda llegó en forma de préstamo potencial de los co-firmantes, con tres personas que se lo ofrecerían un día después de la apelación del pastor.
Lo que realmente empujó al pastor hacer el esfuerzo de no perder el local, fue la generosidad de un hombre anónimo que nació en Gaston y que compartía la idea Osborne.
“¿Una taberna de nuevo? Me dijo: No, eso no va a pasar”, recordó el pastor y dijo que el hombre anónimo le dio 31 mil dólares, pues el local tenía un precio de 45 mil dólares. La iglesia había reunido 14 mil dólares.
Osborne, dijo que todo esto se ha movido tan rápidamente en los últimos tiempos, la pequeña congregación de 17 años no ha tenido la oportunidad de planear una celebración apropiada. Sin embargo, el pastor que está de fiesta. “El Estado ya no tiene ningún control sobre el edificio en absoluto”, dijo.
Traducido y adaptado por NoticiaCristiana.com de The Star Press y Theindy Channel