15 marzo 2012

La violación de la mujer, un arma de guerra en las tinieblas del Congo






"...entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer..."







Ap. 12:17










El "corazón de las tinieblas", como definió el escritor Joseph Conrad al Congo, late hoy en las selvas orientales de ese país, donde el Ejército y los grupos rebeldes aún usan la violación de la mujer como un arma de guerra.


La República Democrática del Congo (RDC), segundo país más grande de África, sigue atrapada en las garras de un conflicto que todavía cuesta sangre y muchas, muchísimas lágrimas, especialmente entre la población femenina. 

La RDC vive un frágil proceso de paz tras la Segunda Guerra del Congo (1998-2003), considerada la 'guerra mundial de África' porque involucró a nueve países y más de veinte grupos armados.

La contienda, que ha segado la vida de más de cinco millones de personas, terminó oficialmente en 2003, pero la violencia continúa en provincias como Kivu del Sur (este), pese al despliegue de la mayor fuerza de paz de la ONU (MONUSCO), con unos 22.000 militares.

Grupos rebeldes -ruandeses, congoleños y ugandeses- ocultos en la jungla luchan a brazo partido con el Ejército por el control de minas ricas en minerales como el oro, el coltán o el tantalio, muy demandados para la fabricación de teléfonos móviles.

En esa disputa, un arma de las milicias y del propio Ejército congoleño -indisciplinado y corrupto- para atemorizar a la población es el abuso sexual de la mujer, ya que, como ha denunciado Amnistía Internacional (AI), 'violar es más barato que las balas'.
Un estudio publicado en 2011 en la revista médica 'American Journal of Public Health' concluyó que unas 48 mujeres son violadas cada hora en la RDC, muchas en el violento Congo oriental.
Con cifras tan desoladoras, la representante especial de la ONU sobre violencia sexual en conflictos, Margot Wallstrom, no ha dudado en bautizar a la RDC como la 'capital mundial de la violación'.
En este país 'es una costumbre abandonar a la esposa si ha sido violada. El estigma social es un verdadero problema', declara a Efe Irene Danysh, coordinadora de programas de la organización humanitaria checa 'People in Need' (PIN) en Kitutu. 
Más información de la noticia, aquí.
Súmate a orar rogando a Dios que intervenga para que este ataque del enemigo a las mujeres congoreñas cese.


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