13 marzo 2012

Un grato perfume


¿Alguna vez has experimentado ese olor tan grato que deja algún perfume en tu ropa?, hablo de esos que usamos ya sea como desodorantes o fragancias que aun después de haber pasado el día podemos percibir, aromas que nos caracterizan, y quealgunas veces dicen tanto de nuestra personalidad.

En la vida espiritual es muy parecido, si te soy sincera no hace mucho tiempo que leí este versículo y fue tan grato el sentimiento que pude experimentar que lo quisiera compartir contigo.

“Sin embargo, gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento. Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden.” 2°Corintios 2:14 ,15. (NVI)

¿Puedes imaginar como es posible que llevemos la fragancia de Cristo?

¿Cómo es que existe tal declaración, y cómo es que será ese aroma a Cristo?

Tal vez en nuestra mente humana es imposible imaginar, pero si podemos ir un poco mas allá de lo humanamente entendible, tomando un sentido espiritual como el que Dios ha depositado en nosotras, ese sentimiento de ternura que provoca el simple hecho de hablar de Cristo, ese nudo en la garganta que provoca al hablar de su amor, el sentirlo tan cerca, la sensibilidad a su presencia, permiten darnos una idea de lo hermoso que es llevar su aroma en nuestro ser.

Tan solo imagina como es el aroma que hay en ti cada que tu corazón se encuentra tan cerca del suyo, como si cierras tus ojos puedes sentir realmente que esta a tu lado, como es la fragancia que despide ese encuentro, si sabes de lo que hablo, puedes realmente experimentarlo, cuando sientes tu corazón latir tan fuerte y te hace derramar algunas lagrimas, el calor de su Espíritu, todo eso que experimentas en tu comunión con Él, hace que te quedes impregnada de su aroma, algo que no cualquiera puede experimentar o entender, un olor fragante que llega a la presencia de Dios tal vez sin ni siquiera darte cuenta.

Déjate abrazar por su presencia hoy, y permite que su aroma se impregne más y más en tu vida, es un privilegio portar tan preciado y fino aroma, incalculable en precio, aroma inigualable, insuperable, inimaginable, inagotable, el aroma de Cristo en ti.

Autora: Maite Leija

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